
En las colinas de Chittagong, en el sureste de Bangladesh, las comunidades indígenas están experimentando una transformación significativa en las prácticas agrícolas. Tradicionalmente dependientes de la agricultura jhum—un método de agricultura itinerante que implica la limpieza y quema cíclica de tierras forestales—los agricultores están adoptando cada vez más el sistema machan. Este enfoque moderno implica cultivar verduras en enrejados elevados de bambú, un método que conserva la tierra y mejora la productividad.
El cambio es impulsado principalmente por la creciente escasez de tierras cultivables y la disminución de los rendimientos asociados con el método jhum. La deforestación y las presiones poblacionales han reducido la disponibilidad de nuevas tierras para la agricultura de tala y quema, haciendo necesarias alternativas sostenibles. La técnica machan no solo aborda estos desafíos, sino que también ofrece posibilidades de cultivo durante todo el año, apoyando la seguridad alimentaria y la generación de ingresos para los agricultores indígenas.
Los expertos destacan que esta transición se alinea con múltiples Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), incluyendo el ODS 2 (Hambre Cero), el ODS 15 (Vida de Ecosistemas Terrestres) y el ODS 13 (Acción por el Clima). Al reducir la necesidad de desmonte y minimizar la degradación del suelo, el método machan contribuye a preservar la biodiversidad y mitigar los impactos climáticos. Además, la práctica promueve medios de vida sostenibles dentro de las poblaciones indígenas vulnerables.
Si bien la adopción de la agricultura machan presenta beneficios ambientales y económicos prometedores, persisten desafíos. El acceso a capacitación, recursos y mercados es fundamental para escalar esta práctica de manera efectiva. Se hace un llamado a los gobiernos y organizaciones no gubernamentales para apoyar a los agricultores indígenas a través de iniciativas de desarrollo de capacidades y marcos de políticas que fomenten la agricultura sostenible.
Esta evolución en los métodos agrícolas ejemplifica cómo el conocimiento tradicional puede complementarse con soluciones innovadoras para abordar desafíos ambientales y sociales urgentes. Subraya la importancia de empoderar a las comunidades indígenas en la búsqueda global de un desarrollo sostenible.

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