La rápida transición global hacia los vehículos eléctricos (VE) es un pilar de los esfuerzos para reducir las emisiones de carbono y combatir el cambio climático. En 2025, los coches eléctricos representaron más del 20% de las ventas de vehículos nuevos en todo el mundo, subrayando un cambio significativo en las preferencias de los consumidores y las prioridades políticas. Sin embargo, este aumento en la demanda de VE ha puesto de manifiesto un desafío crítico y a menudo pasado por alto: los impactos ambientales y sociales de la minería de litio, un componente clave en las baterías de los VE.
En una entrevista perspicaz con la periodista ambiental Paloma Beltran, Thea Riofrancos, autora de “Extraction: The Frontiers of Green Capitalism,” discute las complejidades que rodean la extracción de litio. Si bien el litio es esencial para la transición hacia la energía limpia, Riofrancos destaca que el proceso de minería puede tener graves consecuencias ecológicas, incluyendo la disminución del agua, la destrucción de hábitats y la contaminación, particularmente en regiones que ya son vulnerables debido al cambio climático y factores socioeconómicos.
Riofrancos enfatiza la necesidad de repensar los enfoques actuales hacia las tecnologías ‘verdes’ abordando las prácticas extractivas que las alimentan. Ella argumenta que simplemente reemplazar los combustibles fósiles con vehículos eléctricos no resuelve inherentemente las injusticias ambientales o la explotación de recursos. En cambio, es necesaria una estrategia más holística—una que incorpore prácticas mineras sostenibles, respete los derechos indígenas y fomente una gobernanza equitativa de los recursos.
La conversación también toca las implicaciones más amplias para el desarrollo sostenible, vinculando la minería de litio a varios Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), incluyendo el ODS 12 (Consumo y Producción Responsables), el ODS 13 (Acción por el Clima) y el ODS 15 (Vida de Ecosistemas Terrestres). Los responsables de políticas, líderes de la industria y la sociedad civil deben colaborar para asegurar que la transición hacia la electrificación no perpetúe nuevas formas de degradación ambiental o inequidad social.
A medida que el mundo acelera hacia un futuro bajo en carbono, entender y abordar los dilemas extractivos planteados por la minería de litio será crucial. Esto implica invertir en innovación tecnológica, mejorar la transparencia en las cadenas de suministro y apoyar a las comunidades afectadas por las actividades mineras. Solo a través de tales esfuerzos integrados puede la promesa de los vehículos eléctricos alinearse verdaderamente con los principios del desarrollo sostenible.

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