Según el último informe de las Naciones Unidas publicado el 15 de abril de 2026, la seguridad alimentaria global ha mostrado mejoras medibles a pesar de las interrupciones relacionadas con el clima. El informe destaca que la prevalencia de la desnutrición cayó del 8.9% en 2023 al 8.2% en 2025, señalando un progreso hacia el ODS 2: Hambre Cero. Inversiones estratégicas en agricultura sostenible, mejoras en las cadenas de suministro y programas de resiliencia comunitaria han contribuido significativamente a esta tendencia.
Sin embargo, el informe también advierte que el cambio climático sigue planteando riesgos severos para la producción de alimentos, particularmente en regiones vulnerables como África subsahariana y el sur de Asia. Los eventos climáticos extremos, incluidos sequías e inundaciones, han causado fracasos agrícolas localizados que amenazan el acceso a los alimentos y la nutrición.
Los expertos enfatizan la importancia de escalar las tecnologías agrícolas inteligentes frente al clima y fortalecer la cooperación internacional para mantener el impulso. “Enfoques innovadores que combinan tecnología con conocimientos tradicionales son esenciales para salvaguardar los sistemas alimentarios contra patrones climáticos cada vez más erráticos”, dijo la Dra. Maria Hernández, especialista en seguridad alimentaria de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura.
De cara al futuro, la ONU hace un llamado a mecanismos de financiamiento mejorados y apoyo político para garantizar sistemas alimentarios inclusivos y resilientes que se alineen con los objetivos de desarrollo sostenible para 2030.

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