La rápida expansión de las tecnologías de inteligencia artificial ha convertido el consumo de electricidad y agua de los centros de datos en uno de los principales temas de la agenda mundial de sostenibilidad. Los gobiernos están trabajando en nuevas regulaciones para limitar el impacto ambiental de las inversiones en infraestructura digital.
A medida que aumenta la demanda de aplicaciones de inteligencia artificial en todo el mundo, también crecen las necesidades energéticas de los centros de datos que hacen posible el funcionamiento de estas tecnologías.
Según una investigación de Reuters publicada el 8 de octubre, la Unión Europea está trabajando en sistemas de información y clasificación que permitan una mayor transparencia sobre la eficiencia energética y el uso del agua en los centros de datos.
En los estados australianos de Victoria y Nueva Gales del Sur, se están planteando requisitos relacionados con el uso de energías renovables y recursos hídricos para los nuevos centros de datos.
En el Reino Unido, el impacto ambiental de la infraestructura de inteligencia artificial está recibiendo una mayor atención en los procesos de planificación.
Diferentes enfoques en Estados Unidos
En Estados Unidos existen diferencias entre las políticas federales y estatales relativas a los centros de datos.
En algunas regiones, aumenta la oposición a nuevas inversiones debido a la presión que ejercen los centros de datos sobre la red eléctrica y su consumo de agua.
Por su parte, empresas como Amazon Web Services están tratando de reducir su impacto ambiental mediante prácticas como los sistemas de refrigeración por aire y el uso de agua reciclada.
Según los expertos, la sostenibilidad de la transformación digital depende de ampliar el acceso de los centros de datos a fuentes de energía limpia y de supervisar de manera transparente el consumo de recursos.

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