El último informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) revela una disminución significativa en las tasas de hambre global, con la proporción de personas desnutridas cayendo al 7.8% en 2025 desde el 9.1% en 2020. Este progreso se atribuye a la expansión de programas de protección social, la mejora de la productividad agrícola y el aumento de la ayuda internacional. Sin embargo, el informe advierte que la inseguridad alimentaria sigue siendo un problema crítico en las regiones afectadas por conflictos y en áreas vulnerables al cambio climático.
Los expertos enfatizan que, aunque las reducciones en el hambre son prometedoras, las desigualdades persistentes y las interrupciones causadas por eventos climáticos extremos amenazan el progreso adicional. La FAO hace un llamado a realizar inversiones renovadas en sistemas agrícolas resilientes y políticas inclusivas dirigidas a pequeños agricultores, mujeres y comunidades marginadas.
Iniciativas globales como el Desafío Cero Hambre de la ONU continúan desempeñando un papel fundamental en la alineación de las partes interesadas para abordar la desnutrición y mejorar la sostenibilidad alimentaria. Se insta a los responsables de políticas a priorizar enfoques integrados que combinen la ayuda de emergencia con el desarrollo a largo plazo para lograr el Objetivo de Desarrollo Sostenible 2: Cero Hambre para 2030.

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