
Un estudio reciente publicado en la revista Nature ha encendido las alarmas sobre el futuro de la selva amazónica, destacando que las presiones combinadas de la deforestación y el cambio climático podrían empujar a este ecosistema vital más allá de un punto de inflexión crítico para el año 2040. Los investigadores estiman que si la deforestación alcanza entre el 22 y el 28 % de la superficie de la Amazonía, acompañada de un aumento de la temperatura global de entre 1,5 y 1,9 grados Celsius, la selva tropical podría sufrir una transformación irreversible en un paisaje degradado similar a una sabana.
La Amazonía juega un papel crucial en la regulación del clima global, la conservación de la biodiversidad y el apoyo a los medios de vida de millones de personas. Sin embargo, la tala de tierras para la agricultura, la explotación forestal y el desarrollo de infraestructuras ya ha reducido considerablemente la cobertura forestal, mientras que el aumento de las temperaturas y los cambios en los patrones de precipitación agravan el estrés sobre el ecosistema. Los resultados del estudio sugieren que estas amenazas interconectadas podrían acelerar la pérdida de resiliencia de la selva mucho más rápido de lo previsto.
Los expertos subrayan que cruzar este punto de inflexión tendría consecuencias devastadoras no solo para las especies locales y las comunidades indígenas, sino también para los ciclos de carbono globales y la estabilidad climática. La Amazonía almacena actualmente enormes cantidades de carbono, y su conversión en un sistema más seco, dominado por arbustos, liberaría enormes gases de efecto invernadero, intensificando aún más el cambio climático.
La investigación subraya la urgencia de reforzar las medidas de conservación y la cooperación internacional para detener la deforestación y limitar el cambio climático de acuerdo con los objetivos del Acuerdo de París. Se insta a los responsables de la toma de decisiones y a las partes interesadas a implementar prácticas de uso sostenible de la tierra, promover la reforestación y apoyar los derechos de los indígenas como estrategias integrales para proteger el futuro de la Amazonía.
Mientras el mundo lucha contra la crisis climática más amplia, este estudio pone de relieve la Amazonía como una frontera crítica donde una acción inmediata puede ayudar a prevenir daños irreversibles que tendrían impactos considerables en la sostenibilidad global y la biodiversidad.

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