Según el último informe de la ONU publicado en abril de 2026, la inseguridad alimentaria global ha disminuido un 5% en comparación con 2025, marcando un paso significativo hacia el ODS 2: Hambre Cero. Las prácticas agrícolas mejoradas, cultivos resistentes al clima y los mecanismos de cadena de suministro mejorados han contribuido a este progreso. Sin embargo, los conflictos persistentes, los choques climáticos y las desigualdades económicas continúan exacerbando el hambre en regiones vulnerables, especialmente en partes de África subsahariana y Asia del Sur.
Los expertos enfatizan la necesidad de continuar con la inversión en agricultura sostenible, sistemas alimentarios inclusivos y redes de seguridad social para asegurar que las ganancias sean equitativas y duraderas. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) hace un llamado a fortalecer la cooperación internacional para abordar las causas raíz del hambre y la desnutrición.
Aunque la reducción de la inseguridad alimentaria es alentadora, el informe destaca que lograr el hambre cero para 2030 sigue siendo un desafío formidable que requiere esfuerzos coordinados entre gobiernos, el sector privado y organizaciones de la sociedad civil.

UN